VIDA FRATERNA |
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"Os doy un mandamiento nuevo que os queráis los unos a los otros; como yo os he querido,
también vosotros amar los unos con los otros"(Jn 13,34)
Para construir la comunión, en la comunidad todas contribuimos sinceramente a hacer cordiales y pródigas nuestras relaciones de recíproca aceptación (cfr. Ef 4, 29), de respeto, de lealtad, de ayuda, y de edificación común. Tenemos que empeñarnos para crear comunidades serenas, acogedoras, generosas, simples, dónde son visibles los frutos del Espíritu, dónde todo, en la variedad de los regalos, somos ayudadas a crecer en la verdad y en la caridad. Para poder vivir el espíritu de familia somos llamadas a un estilo de ternura misericordiosa, expresión del regalo total de si, experimentado con sencillez. Juntas buscamos siempre discernir mejor las señales de la voluntad de Dios, comprender mejor las necesidades y los deseos de aquellos que sufren,
de los pequeños y de los pobres; expresar mejor una hermandad universal.
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